Diario de sueños.
1) Hace tiempo, un domingo. (29/04/2018)
Estoy en una piscina, fuera de ella, de pie junto a un poyete. No estoy sola. Tengo en la cabeza la idea de tirarme y llegar antes al otro lado del bordillo que la otra persona. Me quito la ropa y me tiro pero he bajado demasiado al fondo y cuando quiero tocar el bordillo contrario para ganar es demasiado tarde. La otra persona me gana por unos segundos. No me rindo, sigo intentándolo una y otra vez. Paro para descansar y me siento en el bordillo, miro a mi contrincante. Soy yo.
Es un reflejo de mi. Una sombra.
El sueño cambia y aparece en la misma escena otra persona, no sé si es hombre o mujer pero es grande. Trae un maletín rojo de donde dice que tiene un libro titulado "El lado oscuro de las cosas". Se confunde buscándolo de bolsillo dentro del maletín. Ahora lleva gafas. Lo encuentra. Me lo enseña y lo cojo.
El libro carece de palabras, está formado por dibujos; un barco, el planeta tierra de diferentes tonalidades pastel y una cueva con halos de luz de diferentes tonalidades que se repite en la mayoría del libro. Me gusta verlos. Pienso que ojalá fueran esos dibujos y el libro míos.
Todo desaparece.
Lo observo desde fuera, es un baño de azulejos azul oscuro. Sólo hay una bañera donde sobresalen una cabeza y unos dedos tan petrificados como el mármol. La bañera está llena de sangre. Todo lo veo desde fuera, solo observo. Algo escala las paredes y se mete dentro de la escena, del baño.
Lleva un sombrero marrón oscuro, todo lo demás, se torna negro.
2) Estoy sentada en una butaca. La sala está vacía y en penumbras. Se enciende una pantalla que capta mi atención, se hace cada vez más grande hasta tragarme. A comenzado la película, pienso después. Dentro de ella estoy en un bosque, los troncos de los árboles son tan altos que no dejan pasar los rayos de sol, sólo me queda caminar a ciegas. Llego a un claro con varios arbustos pequeños. Me fijo más en ellos porque algo o alguien no para de moverse de un lado a otro escondiéndose entre ellos. Por un momentos pensé que había reconocido a ese alguien. Tengo miedo y salgo corriendo, la película se ha tornado gris perdiendo los pocos colores que le quedaban. Me paro en seco. Sé que hay algo detrás. Me esfuerzo por no girarme, no quiero verlo, no quiero. Mis pies no se mueven pero mi cuerpo se gira. Delante de mí veo una mano con dedos largos y sin vida que se mueren cada vez más y más deprisa. Me doy cuenta de que cada vez que acelero mi respiración la mano hace encoger y liberar sus dedos.




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